Todo comenzó con el cuidado en mi propia familia
Cuando la abuela de mi esposa se comunicaba, ella iba a ver cómo estaba y la ayudaba con lo que necesitara.
Por supuesto, quien estaba al centro del cuidado era su madre. Ella se hacía cargo de las partes más difíciles del día a día, y yo lo observaba de cerca.
Mi esposa participaba con el deseo de hacer lo que pudiera como nieta.
«Ella me cuidó durante mucho tiempo. Ahora quiero hacer por ella lo que esté a mi alcance».
«Quiero ayudar con el tiempo que tengo y hasta donde pueda».
Creo que era un sentimiento completamente natural.
La bondad y la responsabilidad pueden volverse pesadas poco a poco
Al mismo tiempo, precisamente porque su bondad y su sentido de responsabilidad eran tan fuertes, a veces parecía que se exigía demasiado.
Responder cuando suena el teléfono. Moverse cuando hace falta algo. Tener siempre presente la situación.
Esas pequeñas cosas se acumulan y, antes de que lo notes, aumenta el tiempo que pasas en alerta.
Pero cuesta decir que esa carga es «difícil». No quieres hacerla sonar demasiado pesada frente a la familia. Como lo haces porque quieres, terminas llevándolo todo por tu cuenta.
No presumir, sino compartir de manera natural
Hubo una sensación que se me quedó grabada: «No quiero estar destacando todo lo que hice».
Sin embargo, cosas como «Así está la situación ahora» o «Ya me encargué de esto» deberían poder compartirse con naturalidad dentro de la familia.
No se trata tanto de buscar reconocimiento como de sentir la tranquilidad de que todos entienden la situación.
También en nuestra familia, su madre llevaba el cuidado principal y cada integrante ayudaba dentro de sus posibilidades. Aun así, era sorprendentemente difícil compartir quién había hecho qué y cuál era la situación actual.
«¿Cómo le fue con el medicamento?» «¿Cómo estuvo hoy?» «¿Cuándo es la próxima cita?»
Estas preguntas surgían todo el tiempo.
Por eso pensé que, si existiera una forma más natural y sencilla de compartir las cosas, quienes participan en el cuidado podrían sentirse un poco más ligeros.
También quería crear un lugar para desahogarse
Hay personas que se esfuerzan mucho en el cuidado mientras cargan con demasiadas cosas a solas.
En esos momentos, contar con un lugar para expresar lo que sienten o consultar a personas en situaciones parecidas podría brindar algo de tranquilidad.
Por eso también quise crear dentro de la app un espacio donde pedir orientación.
Más momentos para sentirse un poco más ligero
La forma de cuidar es distinta en cada familia. No creo que esta app vaya a ayudar a todas las personas exactamente de la misma manera.
Aun así, sigo desarrollando Carez con la esperanza de aumentar los momentos en que alguien que siente carga o inquietud pueda pensar: «Esto es un poco más fácil» o «Me siento un poco más tranquilo».
Carez no es una app para que el cuidado sea perfecto.
Carez no es una app para que el cuidado sea perfecto.
Espero que pequeños gestos compartidos como «Ya me encargué», «Ya lo vi» o «Gracias» puedan aliviar, aunque sea un poco, la carga de quienes cuidan.



